En busca y captura de un inversor

Primer obstáculo: tener una buena idea. Segundo obstáculo: conseguir dinero para desarrollarla. Tercer obstáculo: ¿la nueva ley?

Inversores hay muchos pero que quieran apoyar un proyecto, no tantos. Y dependiendo de la cantidad de dinero a invertir, probablemente menos. Así nace la idea de crowdfunding o micromecenazgo, es decir, una forma de buscar pequeños inversores, pequeños mecenas, que quieran colaborar para que un emprendedor pueda poner en marcha su proyecto. Las aportaciones pueden ser desde cantidades muy pequeñas de 25, 30, 50 euros hasta aportaciones de mil, 2 mil o más de 10 mil euros. Cada vez hay más plataformas orientadas al  crowdfunding como LittleBigMoney, Trust My Project o Álzate, entre otras. Algunas son globales y otras están enfocadas a campos concretos como la cultura o el deporte.

 

Carlos García de Sola usó una de estas plataformas en 2011 para lanzar su primera novela “La clave es Anayet” y, según nos indica, no dudaría en volverla a utilizar para lanzar su segundo libro si no consiguiese contactar con una editorial. Según sus palabras todo el proceso de crowdfunding es gratificante y motivante, pero también es estresante. Pero… ¿Cómo funciona el crowdfunding? El impulsor de un proyecto se debe dar de alta en alguna de estas plataformas y, a través de redes sociales o correos electrónicos, tienen que presentar su proyecto y animar a la gente a que financie su idea.

 

Al primer y segundo obstáculo de cualquier nuevo emprendedor, ahora hay que añadirle un tercer factor: recientemente se ha aprobado una nueva ley que regula el crowdfunding. Algunos pueden ver esta nueva legislación como un obstáculo  y otros como una nueva forma de regular y proteger al pequeño inversor. Lo cierto es que la nueva ley  contempla dos tipos de inversores:

  • Los cualificados: son aquellos inversores con una renta superior a 50 mil euros y con inversiones financieras de al menos 100 mil euros
  • Los no cualificados: aquellos que invierten entre un mínimo de 3 mil y un máximo de 10 mil.

Sobre todo son compañías tecnológicas las que han estado utilizando el crowdfunding como método alternativo  de financiación ya que las entidades financieras han limitado el acceso al crédito a raíz de la crisis económica. El objetivo de la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) es supervisar estas plataformas, definir unas normas de conducta y transparencia para evitar casos de estafas o fraude y que, al igual que el resto de organismos tienen una regulación bien marcada, no dejar a las plataformas de crowdfunding en el limbo legal.

 

En mi humilde opinión, y a la vista de los números y las cantidades que quedarían reguladas, no parece que vaya a haber muchos cambios para el pequeño emprendedor y el pequeño inversor. Eso sí, esta no es más que una primera ley que probablemente deba volver a adaptarse a medida de que este fenómeno vaya evolucionando. En definitiva, regular sí, poner barreras no.



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Comentarios: 3
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