Cuando comprar online no siempre es online

Tendemos a pensar que con internet lo podemos monitorizar todo: páginas vistas, promedio visita por página, duración… con el objetivo de estudiar y mejorar la usabilidad de la web. Pero hay una parte que se nos escapa de las manos y no siempre se tiene en cuenta: el proceso de compra real.

Internet y la venta online tienen muchas ventajas pero tienen un gran hándicap: no poder tocar el producto ni verlo en real. Es por eso que muchos de estos usuarios practican el llamado showrooming. Es decir, ir primero a las tiendas, ver el producto, tocarlo para luego comprarlo online. ¿Es una pérdida de tiempo? En mi opinión no. Un usuario puede irse a una tienda Levis, ver unos tejanos, probarse unos modelos y saber cuál es el que mejor le sienta. Luego siempre podrá comprar ese mismo modelo online cuando salga la mejor oferta, conociendo su talla y sabiendo si le sienta bien. En este sentido, las grandes marcas que lo tienen todo estandarizado, tienen una gran ventaja.


Según una encuesta realizada por MarketingNews, el 75% de los internautas practica el showrooming. Aunque hay diferencias entre hombres y mujeres; el precio, la comodidad y la información son los tres factores clave. El showroomnig no es sólo cosa de mujeres y cada vez más hombres – sobre el 80%- ya lo practican. Mientras las mujeres lo hacen sobre artículos de moda y cosmética, los hombres lo hacen sobre productos de tecnología, deportes y videojuegos. Mirar y luego comprar online, en la misma tienda si hace falta a través del móvil.


La compra online y el ecommerce están avanzando a pasos agigantados en nuestro país. Recientemente, Ipsos ha publicado un estudio llamado Online Shoppers 2014 – España- en el que se pone de manifiesto que el 99% de los compradores online están satisfechos con su compra. ¡¡¡Un 99% de satisfacción!!! Aún queda mucho camino por hacer pero es un mercado con un enorme potencial de crecimiento, y aquellos primeros frenos  de hace unos años (no poder tocar el artículo, gastos de envío, ¿y si no me gusta o no me queda bien qué hago?) se han conseguido solventar gracias a las políticas de devoluciones y ofertas basadas en el precio. Y es que el precio sigue siendo la clave de entrada.


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