El problema de la mala educación

¿Por qué estamos dónde estamos? ¿Por qué la crisis ha sido tan dura? ¿Por qué hay tanto desempleo?  ¿Por qué aquí más que en otros países? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Aquí encontrarás algunas reflexiones de por qué estamos aquí y de lo poco que nos gusta aprender.

En 2014, un 22’7% de los jóvenes españoles abandonaban los estudios tras finalizar la enseñanza obligatoria, el doble de la media europea. Algunas personas consideraban que tener un título y estudiar no valía para nada, y durante la burbuja inmobiliaria fue así. Muchos jóvenes empezaron a trabajar en la construcción, dinero fácil y rápido. ¿Para qué estudiar entonces? Sin embargo fueron los más perjudicados desde el inicio de la crisis y la desaceleración económica. Aún así, el panorama de los jóvenes titulados no es mucho mejor y, también en 2014, el paro entre titulados triplicaba al del resto de la OCDE.

 

Invertir en educación es invertir en futuro. No creo que nadie pudiera rebatir esto, y si damos esta afirmación como válida, está claro que España no sabe invertir. Un índice de paro que supera el 20% , el juvenil se sitúa casi en un 50%, y con unas perspectivas que indican que estos índices van a seguir altos durante los próximos años.  En resumen, un caldo de cultivo de ni-nis.

 

En un artículo hablando sobre educación, no podría faltar una referencia a la famosa Finlandia. Pero ¿qué es lo que tiene Finlandia que no tenemos nosotros? Muuuuuchísimas cosas:

  • Un sistema basado en la igualdad de oportunidades y por el que, justamente para evitar desigualdades, los libros son gratuitos y la comida en el colegio también.
  • Casi todas las escuelas son públicas y no se comparan mediante ránkings.
  • La profesión de maestro es una de las más valoradas y de mayor reputación. Sólo los mejores estudiantes tienen acceso a la carrera de Magisterio y, los educadores, están bien pagados.
  • Los padres pueden influir poco en las decisiones de los colegios debido al elevado estatus de los docentes y, los profesores, tienen más margen para decir que no a un padre.

Pero probablemente, el verdadero problema no sea nada de todo esto. En los últimos 30 años, España lleva 7 leyes o reformas educativas diferentes. En Finlandia sigue vigente la aprobada en los años 80. La educación no es un proyecto a corto plazo, sino a largo, y los resultados no se pueden medir hasta pasados muchos años. Mientras en Finlandia la educación es una cuestión de estado, aquí se ha convertido en un arma arrojadiza entre políticos. Allí radica el problema de fondo: ni rojos, ni azules, ni amarillos, ni lilas, ni blancos. Un sistema educativo no tiene que ver con el color político. Tiene que ver con la apuesta de una sociedad por su futuro. Tiene que ver con invertir en el futuro de nuestros hijos, luego nietos, después bisnietos. Tal y como dijo Goethe: Podrían engendrarse hijos educados si lo estuvieran los padres.

 


También puedes leer:

¡Un momento por favor!


Escribir comentario

Comentarios: 0