Nadie regala duros a cuatro pesetas

A menudo se menciona la palabra emprendimiento sin relacionarla adecuadamente con su verdadero significado, sin a veces comprender el esfuerzo que lleva detrás aplicar tal acción. Durante la crisis, por momentos, se ha utilizado la palabra otorgándole un significado equivalente a una especie de fórmula mágica para resolver los problemas. Y si bien es cierto que si algo nos ha llevado a la crisis ha sido la falta de emprendimiento, también lo es que esto ha de entenderse como la falta de una cultura del esfuerzo que valore el trabajo constante y bien hecho.

Por Carlos García de Sola, consultor y escritor


Define la RAE emprender como: ”Empezar a hacer una cosa determinada, en especial cuando exige esfuerzo o trabajo o cuando tiene cierta importancia o envergadura”. Emprender significa arriesgar pero sobre todo trabajar y perseverar en ideas que a veces no fraguan como uno quisiera o no lo hacen inmediatamente y sí después de varios años.

 

Por eso es conveniente que se entienda que el concepto de emprendimiento va ligado a durísimas jornadas de trabajo, tanto o más que siendo empleado, pero con un resultado incierto. Y por eso mismo, resulta tan importante incentivar esta actividad, porque supone retomar el principal valor del éxito: la cultura del esfuerzo. No se conocen casos de gente que haya tenido éxito sin esfuerzo.

 

Bill Gates, quizá el mejor exponente de emprendedor de éxito es un reconocido workaholic, una persona trabajadora como pocas, que a pesar de haber sido el hombre más rico del mundo, ha seguido trabajando sin descanso. Su ejemplo sirve para ilustrar la necesaria correlación entre talento y esfuerzo para lograr el éxito.

 

Es famosa la frase de Pablo Picasso, uno de los pintores más talentosos de siempre: "Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”. El talento sin trabajo difícilmente logra su premio, pero el talento con trabajo es garantía de éxito.

 

Además del concepto de creatividad e innovación que puede suponer crear un nuevo negocio, es fundamental que se asocie a esa idea el esfuerzo que requiere llevarla a cabo con éxito. A veces se menciona demasiado el carácter de genios de los nuevos ejemplos de emprendimiento, especialmente los tecnológicos, pero se olvida el largo camino que han tenido que recorrer.

 

Se identifica el emprendimiento con dinero rápido y con el mínimo esfuerzo, como si Google o Facebook, o el propio Microsoft hubiesen surgido solamente de la mente de unos genios. Pero todas esas empresas tenían a genios trabajadores, y detrás de ellos a muchos otros trabajadores que hicieron que sus empresas prosperasen hasta ser referentes en el mercado.

 

Mark Zuckerberg, al igual que Bill Gates o los fundadores de Google, se pasaron interminables horas programando delante de un ordenador. Un trabajo poco glamuroso, lento y pesado, que en ocasiones requirió sus mejores esfuerzos. El resultado posterior es imposible de concebir sin esa actividad previa.

 

Me gusta también señalar el ejemplo de Amancio Ortega, a la altura de los mencionados anteriormente y un ejemplo impresionante del concepto que quiero transmitir en este artículo: talento y esfuerzo. El dueño de Inditex fue sin duda un visionario que entendió como nadie el funcionamiento del negocio textil, pero creó su marca desde cero, desde una pequeña tienda de mercería que hizo crecer y crecer hasta lo que es hoy en día. Ese periplo incluyó sin duda innumerables horas de trabajo.

 

Emprender supone construir algo de cero, y llevarlo hasta su máxima expresión. Sirva como ejemplo la anécdota de Will Smith acerca del muro que su padre les ordenó construir a su hermano y a él: “No intentes construir el muro. No te prepares para construir el muro. No puedes empezar por ahí: tú sólo debes concentrarte en poner un ladrillo perfectamente alineado al anterior, hazlo todos los días, y pronto tendrás un muro”.

 

Poner cada ladrillo supone un esfuerzo y el muro final representa ese esfuerzo global, construido poco a poco. Supongo que por ese mismo motivo será aún más satisfactorio lograr que tu negocio funcione, porque detrás hay puesta además de infinita ilusión, infinito trabajo.

 

No permitas que las promesas de dinero rápido y fácil nublen tu juicio, porque como dice el refrán español, nadie regala duros a cuatro pesetas. Pero sí es muy probable que con talento, ilusión y mucho esfuerzo logres tus objetivos. Como ya dijo Sófocles hace miles de años: “el éxito es dependiente del esfuerzo”.



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