La revolución de los impacientes

 El mundo tan hiperconectado en el que vivimos nos ha convertido en unos seres impacientes. Tanto es así que muchas personas prefieren el tren al avión solo para poder seguir conectados. Con el tiempo, el móvil se ha convertido en una extensión de nuestra mano y desde hace unos años –no muchos- la vida sin internet ni wi-fi carece de  sentido. De hecho, si nos vamos al extranjero, a casa de un amigo o a un hotel, lo primero que preguntamos es: ¿y la contraseña del wi-fi? Pero todo avanza, y al wifi le ha salido un gran competidor: el lifi. ¿Sabes lo que és y en qué consiste?

 

 

 

 El mundo tan hiperconectado en el que vivimos nos ha convertido en unos seres impacientes. Ya ni nos acordamos de cómo vivíamos sin internet. No recordamos el ruido del módem cuando se conectaba a la red o que, antes del adsl, no se podía hablar por teléfono y navegar al mismo tiempo. Hasta daba tiempo a ir al baño mientras la página se acababa de cargar. Nos desesperábamos si nuestros amigos llegaban tarde porque no sabíamos dónde estaban, pero teníamos paciencia y esperábamos. En cambio ahora nos irritamos si tardan más de 5 segundos. Si no se contestaba al teléfono, volvíamos a llamar y ahora nos sulfuramos si no lo cogen o si ves el doble check en el whatsapp y no escriben de vuelta. Lo dicho,  con el tiempo nos hemos convertido en unos impacientes.

 

El wifi fue una gran revolución que en su momento permitió a todos estos recién estrenados impacientes navegar por internet más rápido y de forma más económica. Para otros muchos fue una bendición con la que liberarnos de los dichosos cables. Sin embargo parece que el wi-fi tiene los días contados gracias al li-fi. El lifi proviene de las palabras inglesas “light” y “fidelity” y es una red inalámbrica de comunicación que, a diferencia del wi-fi, no funciona a través de ondas radioeléctricas sino a través de la luz. Es decir, el lifi es el equivalente óptico del wifi.

 

Las primeras pruebas realizadas fuera del laboratorio le auguran un futuro muy prometedor: el lifi permite una transmisión de datos 100 veces superior al wifi. Ya no habrá que esperar rabiosamente esos 5 segundos a que la página acabe de cargarse. Su velocidad es una de las muchas ventajas con las que cuenta el li-fi pero hay muchas más: el lifi no provoca interferencias con otros aparatos eléctricos y podría permitir -entre otras cosas- el uso de internet en aviones.

 

Pero no todo son ventajas, también hay algunos inconvenientes. A diferencia de las ondas radioeléctricas, la luz no atraviesa paredes lo que dificulta su implementación en los hogares. ¿Desventaja u oportunidad? Definitivamente, oportunidad. De momento, lo que es seguro es que en un futuro inmediato ambas tecnologías –wifi y lifi- convivirán. En un futuro lejano, ya se verá pero pinta a que ya no nos acordaremos de que el lifi, un día se escribió con W.


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