SKAM: ¡Una auténtica vergüenza!

No creo que los jóvenes de hoy en día sean más alocados de lo que fueron los adultos de hoy y, aunque a la mayoría no le gustaría volver atrás, lo recuerdan como una época divertida.  Siempre ha habido fiestas, borracheras, rollos, amigos que van y amigos que vienen, mentiras y verdades o ‘ahora te hablo’ y ‘ahora te dejo de hablar’. El escenario no ha cambiado pero la manera de contarlo, sí.

 

Por Neus Tuells, consultora en marketing y comunicación corporativa

Historias sobre jóvenes adolescentes se han hecho muchas a lo largo de las últimas décadas. Sólo hace falta recordar  “Beverly Hills 90210” que fue un auténtico éxito en los años 90, “One Tree Hill” ya en los 2000  o “Al salir de clase”, por nombrar una serie española. Dramas adolescentes sobre amores y desamores, relaciones conflictivas con los padres, los estudios y las fiestas, y muchas cosas más. Pero todas ellas siempre tratadas de forma políticamente correcta, con tramas muchas veces inverosímiles caracterizadas por actores adultos haciéndose pasar por teenagers.  Ahora le ha llegado el turno a SKAM, un drama juvenil noruego que ha triunfado en su país y que rompe con lo convencional: la adolescencia es real y no es precisamente políticamente correcta.

 

SKAM, que significa “vergüenza” en noruego, es una serie principalmente online y de bajo presupuesto sobre un grupo de jóvenes que empiezan a estudiar en el Instituto de Hartvig Nissen. Aunque los protagonistas son más o menos los mismos en todos los capítulos, cada temporada tiene un actor principal diferente y trata sobre problemáticas distintas. Sin tapujos se habla sobre la ingesta de alcohol, las relaciones sexuales, la homosexualidad o el racismo, el bullying y los trastornos alimenticios. La intención no es escandalizar ni avergonzar a nadie sino ser lo más auténtica posible, y aunque la trama no es real, podría serlo. Justamente el realismo y la naturalidad con la que se ha construido la historia han sido los ingredientes básicos del éxito: los actores tienen más o menos la misma edad del personaje que interpretan, alguno incluso estudia en el mismo instituto donde se rueda la serie, en cuestión de maquillaje tampoco se esconde el acné propia de esta edad y  la emisión de cada capítulo es “casi” en tiempo real. Los protagonistas de la historia tienen cuentas activas en Instagram en las que se publica contenido sobre lo que sucede en el capítulo  que se está emitiendo. Así el espectador deja de ser un simple espectador y se convierte en parte activa de la trama comentando las imágenes, siguiéndoles y dándole al like .

 

En marzo, empezará a emitirse la cuarta temporada y hay una gran expectación por conocer quién será el próximo protagonista. Hasta ahora, cada capítulo ha alcanzado una media de un millón de espectadores, una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta que Noruega tiene 5 millones de habitantes. Un público de todas edades: no sólo a los adolescentes les ha gustado verse reflejados sino también a los adultos les ha gustado recordar como fue esa época. Ha sido tal el éxito cosechado que la serie ya se emite en Suecia o Dinamarca en dónde también ha triunfado y, gracias a internet, goza de gran popularidad en Italia (dónde incluso han creado páginas de fans en Facebok de algunos de sus protagonistas) o Brasil dónde han puesto subtítulos en portugués en muchos capítulos que se pueden ver a través de Youtube. Se han vendido ya los derechos para hacer una versión americana que se prevé empiece a emitirse a lo largo de 2017 en Estados Unidos y Canadá. En España todavía no es muy conocida y, según fuentes de la propia cadena noruega, muchas televisiones han rechazado comprar los derechos intuyendo que son países más conservadores y aludiendo a que los problemas de los jóvenes noruegos no son los mismos que los de los jóvenes de sus respectivos países.

 

Sea cierto o no, es bueno recordar que los tiempos han cambiado y que  la televisión ya no se ve solo en la televisión. Es bueno recordar que hay series más allá de las americanas. Es bueno recordar que las redes sociales no son una moda y que están aquí para quedarse. Es bueno recordar que en toda historia hay un chico malo, una chica buena, el gordo, el flaco, el popular y el freaky ¡cómo en la vida misma! En definitiva, es bueno recordar que las cosas innovadoras triunfan.

 

 

 

 

Rellene el siguiente formulario para suscribirse.


También puedes leer:


Escribir comentario

Comentarios: 0